El Real Oviedo nos propicia un viaje 24 años atrás. Un intrépido Barça volvió a plantar la línea de defensa en el centro del campo para buscar de qué manera torpedear el área ovetense. Al pie del cañón, Marcus Rashford, al que le incentiva la titularidad y quien comenzó a repartir trallazos ante un gigantesco Aarón Escandell. Le paró dos al inglés, que fue el que más riesgo llevó en los primeros compases donde el asedio blaugrana fue interrumpido por una mala salida de Joan García.









