El Real Madrid vio como LaLiga se le alejar mucho más tras el empate frente al Girona. Un punto de que poco le sirve a los blancos que, además , en su ensayo general para la Champions dejó mucho más inquietudes que esperanzas para pensar en una remontada europea. Arbeloa se llenó la boca en la salón de prensa de Valdebebas diciendo que no pensaba en el Bayern, si no en el Girona.
Y seguramente era de esta forma, pero la realidad es que frente al equipo catalán, puso una defensa nueva con Militao como único que apunta a titular en Múnich. No solo eso, si no que probó un centro del campo con Valverde, Bellingham y Camavinga que si no va a ser el que juegue frente al Bayern, se le va a parecer bastante. Y es que , no nos engañemos, el del Girona fue un ensayo del Real Madrid pensando en el desafío de Champions de la próxima semana.
Además de la alineación que dio fe de esto , la actitud con la que salió el Real Madrid fue muy diferente a otros partidos. Los blancos metieron la directa para procurar solucionar el desafío para poner la mente en ‘modo Champions’. El Real Madrid agobió al Girona en ese arranque de partido, con varias oportunidades. La más clara, una de Mbappé que Álex Moreno sacó bajo palos. El Girona soportaba como podía y también intentó tener el balón para dormir el partido. No sólo lo logró , si no que Ounahi pudo marcar, pero Lunin lo evitó con una enorme parada.
Un susto en toda regla para un Real Madrid que se dio cuenta que lo de resolver pronto el partido no iba a ser viable. Los blancos brindaron un paso atrás, lo que agradeció el Girona. Pero fue momentáneo, para recomponerse del susto, por el hecho de que los de Arbeloa volvieron a apretar en busca del gol. Valverde lo tuvo, pero Gazzaniga lo evitó con una enorme parada. Bellingham, Brahim, Vinicius y hasta Asencio lo procuraron , pero la falta de acierto blanca era alarmante. Con ese panorama y con una ocasión final del Girona, se llegó al descanso se llegó sin tantos.
El segundo acto empezó con el grupo de Míchel dando la sensación de que había dado un paso adelante. Fue un espejismo por el hecho de que lo que llegó fue el 1-0 en el minuto 51. Un disparo marca de la casa de Valverde adelantó al Real Madrid. Una acción en la que Gazzaniga pudo llevar a cabo mucho más para evitar el tanto. Ese gol le dio gasolina a los de Arbeloa que buscaron a la mayor brevedad el segundo tanto, pero, nuevamente , volvieron a demostrar que la eficiencia ni se encontraba ni se le esperaba.
Daba la sensación de que el partido tenía controlado el Girona, pero Lemar le demostró que no. El francés marcó el 1-1 en el minuto 62 con un gran disparo. Aprovechó la pasividad protectora del Real Madrid´en una acción donde han quedado señalados a Bellingham y Camavinga. Arbeloa reaccionó a ese gol siguiendo el plan predeterminado pensando en Munich: dio reposo a Militao y a Bellingham y entraron Huijsen y Arda Güler. Michel también movió el equipo para refrescarlo, pero sin perder de vista la portería de Lunin.
El Real Madrid apretó, pero sin éxito. LaLiga se le escapaba un poco más y el ensayo general para Munich no daba muchas esperanzas para pensar en una remontada. Mbappé demandó un penalti, que Alberola no vio y el VAR no le corrigió. El marcador no se movió mucho más y el aparato blanco sumó un punto que le sirve de poco y que fue despedido con pitos por la parte de la afición.

