El Betis empató con el Celta en La Cartuja. Tenía que cortar el bache de resultados y acabó hasta celebrando el empate como mal menor, por el hecho de que una pobre sección primera ha podido costarle el acercamiento al equipo de Manuel Pellegrini, superado, exigido y sin físico, si bien gracias a un chispazo empató en un partido en el que el público le solicitó mucho más , en forma de pitos en unos instantes y de acompañamiento en otros, pero al grupo verdiblanco no le dio para mucho más y el final a la mala activa de desenlaces, y de juego, debe tener fin ante el Panathinaikos.
Y al final el empate no es lo malo , puesto que sostiene la distancia con un contrincante directo por el quinto puesto y deja igualado el average. Del mal, el menos. Y es que La Cartuja despidió a los suyos al descanso con pitos, tras una desastrosa primera mitad en un partido clave en la que el resultado al reposo , el 0-1, era casi lo mejor pues el Celta pudo marcar algún tanto mucho más.
En un desafío clave en la Liga por la quinta plaza, el Betis salió dormido, andando, y en una pérdida ridícula de Marc Roca Jutglà, tras un fácil recorte sobre Hidalgo , disparó desde fuera del área raso y Vales llegó a tocar, pero, con la mano floja, vio cómo el balón se colaba en la portería en un remate en el que pudo realizar mucho más.
Lejos de rebelarse por el gol en contra el Betis quedó noqueado. Sin reacción. Y llegaron las oportunidades visitantes, que lograron sentenciar en múltiples acciones. Jurtglà falló otro codo con codo en el que Valles sí estuvo acertado y Pablo Durán no acertó en unos cuantos remates en el área que se fueron fuera por poco.
El Betis, perdiendo en casa frente a un rival directo, proseguía encerrado atrás e incluso era inútil de salir a la contra por el buen repliegue del rival. Solo en un centro de Fornals desde la derecha que se fue cerrando pudo empatar, pero el cabezazo de Abde en el área muchacha fue, incomprensiblemente, a las manos de Radu.
Poco mucho más ofreció el Betis más que intentos infructuosos , remates de Cucho Hernández rechazados o un cabezazo alto de Bartra en una malísima sección primera que forzaba a una reacción tras el paso por los vestuarios.
En la segunda parte el Betis salió con otra cara. Y de ese empuje llegó el gol de Bellerín, su primer tanto de verdiblanco, utilizando el pase interior de Ruibal, que vio su arrancada, y acertando en la salida ante Radu con un disparo al primer palo en el momento en que todos esperaban el pase atrás.
Desde ahí lo procuró el cuadro bético con mucho más corazón que cabeza, con el Celta amenazando con los espacios que hallaba Pablo Durán y el miedo de unos y otros a encajar gol más que ir a por el segundo. Ruibal tuvo el 2-1 en un tiro cruzado que Radu despejó y en el final unos y otros salieron hasta contentos con un empate que hizo buena la máxima de cuando es imposible ganar no se debe perder.

