El Real Club Deportivo Espanyol, que todavía no sabe lo que es ganar en el año actual y semeja convivir con un maleficio, cayó derrotado contra el Getafe Club de Fútbol en la jornada 29 de LaLiga EA Sports. Cerca de Europa pero en una pésima racha de desenlaces , el aficionado perico empieza a estar raro después de ver a su aparato herirse a sí mismo.
Así sea por la necesidad o por dejar sellada la salvación, el grupo de casa salió con ánimo e inclusive estuvo cerca de publicar un penalti al comienzo , pero Díaz de Mera dejó en evidencia a González Fuertes al ignorar el aviso por una inexistente mano.
A causa de una enorme incorporación por la banda izquierda, el cuadro local parecía adelantarse en el marcador por medio de Cyril Ngonge. El belga se lanzó de rodillas al césped para festejar un poco que fue anulado por una ajustadísima posición antirreglamentaria de Tyrhys Dolan. Solo en un cuarto de hora, ademán de pena máxima y celebración frustrada. Qué mal fario y qué 2026 tan aciago de momento.
Para colmo, el Espanyol volvió a lamentar que otro gol no valiese, de nuevo por fuera de juego. En esta ocasión , Kike García la dejó con clase de cabeza para que Ramón Terrats solo tuviera que empujarla. El público, incrédulo , incrementó sus quejas contra el colectivo arbitral. Mientras , José Luis Bordalás sacaba del campo a Diego Rico a pesar de que solamente se terminaba de superar el minuto 30. El elegido en su rincón , el centrocampista Mario Martín.
El sábado aún podía deparar más desgracias a los de Manolo González, que estaban dominando el acercamiento ante un contrincante algo indolente y también inútil de acercarse a la portería dirigida por Marko Dmitrovic. Sin embargo , un par de acciones a balón parado, las dos ejecutadas por Luis Milla, dieron forma a un sorprendente 0-2 que ni mucho menos hacía justicia a lo visto sobre el terreno de juego; Domingos Duarte rompió la igualdad y Mauro Arambarri amplió la renta.
En la segunda mitad, a la escuadra catalana no le faltó voluntad , si bien vio de qué manera el mencionado Arambarri amenezaba con firmar su doblete particular en una exclusiva jugada de estrategia. Pero lo que sí llegó fue el inesperado error de David Soria, que calculó bastante mal en un centro del recién ingresado Rubén Sánchez. Y como todo delantero que se precie, ahí se encontraba otro preparado revulsivo como Roberto Fernández, que aprovechó el error en el 68\'.
El Getafe, un especialista en el momento de defender virtudes , debía exprimirse al máximo para frenar las embestidas de un plantel aupado por su afición. La intención es lo que cuentan, dicen, pero en la élite solo valen los puntos y a los blanquiazules no les bastó con ese arreón final, en el que Carreras reclamó penalti tras recibir un empujón de Romero. Ya en el añadido, una prodigiosa parada de Soria a cabezazo de Kike frustró la igualada para alegría de un Bordalás que terminó expulsado.ás al Sevilla.

