El Barça se gusta a costa del Sevilla (5-2) | Resumen y goles

La tarde le salió prácticamente impecable a Flick. Pudo ofrecer descanso a Lamine Yamal, a quien tuvo más de una hora con el chándal de suplente en el banquillo, redescubrió la versión más contundente de Raphinha, capital en la goleada sobre el Sevilla, y disfrutó del Cancelo más astuto y profundo -2 penaltis forzó y un golazo marcó-, coincidiendo, además , con el retorno de Gavi.

Solo le faltó al técnico alemán que Lewandowski recobrara la puntería perdida. Pero no todo se dio por el hecho de que el \'nueve\' anda extraviado , mientras el Madrid prosigue a cuatro puntos.

Un retorno, el de Gavi, que llenó de emoción con el Camp Nou puesto de pie para saludar a un jugador que representa el alma del barcelonismo de tal manera que hasta Araujo, el capitán oficial tras la marcha del delantero brasileño , le entregó el brazalete al menudo centrocampista andaluz, mientras que el Barça terminó igual la primera mitad que la segunda parte: encajando un estéril gol del Sevilla.

A Flick, más precavido que de práctica , no le costó ni un segundo ver al miércoles y pensar en la trascendental cita europea con el Newcastle. Sentó a Lamine Yamal en el banquillo, algo que resulta todo un hecho. Lo sentó una vez que haya encadenado un par de meses, salvo su sanción en Praga, minutos de alto voltaje. No pasaba desde la semifinal de la Supercopa en Arabia Saudita el pasado mes de enero.

Y el Barça, en formato Liga, con Roony de titular en la banda derecha completando un ala singular en la que aparecía Xavi Espart como titular, empezó jugando con inopinadas imprecisiones. Se encontraba la tarde, con el Gol Norte recién abierto, algo extraña pues el equipo de Flick no hilaba el juego, teniendo en cuenta que Pedri no andaba nada fino. En esa paréntesis entre voto y voto -las urnas dominaron el universo azulgrana - surgió la figura de Joao Cancelo, el único fichaje de invierno.

Un extremo disfrazado de lateral
Decidió el lateral portugués transformarse en un extremo punzante y venenoso que rasgó, y por sorpresa, a la tenue defensa del Sevilla. Con Raphinha viniendo hacia dentro, más cerca de Lewandowski y de Dani Olmo, esto es mucho más lejos de la cal de la banda izquierda, Cancelo asumió un impacto ofensivo determinante. No solo por el hecho de que provocó los dos penaltis en el área andaluza sino más bien pues una silueta indetectable.

Venía desde atrás con potencia , desequilibrio y, sobre todo , regate. De esta manera forzó la pena máxima del 1-0. Así repitió entonces para desencadenar el 2-0. Todo sucedió en un tiempo reducido. Apenas 12 minutos para liquidar el partido y sostener la renta de cuatro puntos sobre el Madrid , esperando de lo que ocurra la semana próxima en el derbi capitalino del Bernabéu.

Raphinha festeja entre los tantos marcados al Sevilla en el Camp Nou.
Raphinha festeja uno de los goles marcados al Sevilla en el Camp Nou. / Jordi Cotrina

Cancelo generó el caos; Raphinha, acertó. Y acertó con un penalti, el primero lanzado con astucia y creatividad , llevando el sello a lo Panenka. Acertó en el segundo, con otro disparo ajustado al poste derecho de Vlachodimos, quien adivinó el lugar , pero no la potencia. El Barça, llegado el minuto 21 de partido, lo controlaba con tal autosuficiencia que apagó cualquier promesa de un Sevilla plano e inofensivo. Y Flick, entretanto, estaba feliz pues su plan le había salido de maravilla , pero todo se quebró un tanto.

Sentado Lamine, con la presión recuperada ahora desde el inicio -Marc Bernal es un pilar poco a poco más intocable-, los blaugranas se olvidaron en el tiempo añadido permitiendo el tanto andaluz, donde quedó retratado todo el esqueleto.

No solo defensivo donde nadie apretó a Juanlu, el asistente, y nadie reparó luego tampoco en Oso, quien aprovechó que Xavi Espart descuidó su espalda para firmar el 3-1. Un gol que provocó el enfado de Flick, quien abandonó la banda para sentarse en el banquillo, enojado como se encontraba con esas desatenciones.

Empañó ese gol andaluz, que llegó, raramente , en la última jugada antes de dirigirse al vestuario en el reposo el buen desempeño que había dejado Dani Olmo en los primeros 45 minutos, con gol incluido. Estuvo activo en la presión, protagonista en el remate -su primer tiro fue repelido por Vlachodimos y el segundo terminó en la red del Sevilla- apareciendo desde atrás camuflado a fin de que nadie reparara en su presencia.

Tenía mucho más volumen de juego que un desconocido Pedri, quien solamente resistió la primera mitad, castigado, además , por un pisotón que obligó a Flick a no correr entonces peligros. Lo dejó en el vestuario y sacó después a Fermín, quien decidió sumarse a la fiesta que organizó Raphinha en el Camp Nou.

Abandonó la banda el brasileño , dándole vuelo a Cancelo por el carril izquierdo, que era patrimonio de el. Y Raphinha, entretanto, iba incrementando su compilación de goles , ubicado en un rol distinto, reencontrándose con la eficacia perdida. Tres goles en solamente 42 minutos en un ejercicio perfecto.

En sus tres primeros disparos , tres muchos. ¡Qué mucho más se le puede soliciar! Para Flick, menos aún. Lamine se lo miraba calentando desde el banquillo. Tras ese paréntesis de Oso, el Barça se reconstruyó de inmediato.

¿Cómo? Con Cancelo, una vez más , ejerciendo de motor de arranque, con la capacidad de activar a un grupo de adolescentes (Espart, Cubarsí y Bernal, hijos del 2007), que le dio una distendida tarde de goles y tranquilidad donde hubo instantes apasionantes como el retorno del ovacionado \'capitán Gavi\' tras 203 días de sepa por una grave lesión.

TiroAlPalo