Un cabezazo de Ronald Araújo impulsó al Barcelona ante el Rayo Vallecano y le ha permitido sumar tres puntos que elevan a siete el beneficio respecto al Real Madrid, que se juega la Liga en el derbi de esta noche. Los azulgranas sufrieron en la segunda parte, pero finalmente cosecharon el triunfo (1-0). El Barça empezó con las líneas bien avanzadas , con los centrales actuando como centrocampistas y situados cerca del área contrincante.
El Rayo, hasta entonces , se sostenía firme en la defensa, sin resquicios que sirvieran al Barça para anticiparse. La primera gran ocasión del partido estuvo en las botas de Raphinha, que aprovechó un error de la defensa del Rayo para quedarse solo ante Augusto Guerra. Ya se levantaba el Camp Nou para celebrar el primer tanto, pero el brasileño remató fuera. El estadio temió por una viable lesión de Joan García, que estuvo tocado en el suelo y con Szczesny vestido y listo para salir. Pero no hubo nada que lamentar, pues el portero siguió en el campo, asimismo para celebrar el tanto de Araújo.
El central uruguayo, recuperado ahora de los inconvenientes que lo mantuvieron distanciado del lote de juego, cabeceó un saque de esquina y adelantó a los azulgranas tras el toque del balón en el poste. Araújo subió a caballito a Fermín, consciente de la importancia de ese gol. El Rayo, sin embargo , no se achantó pese a ir abajo en el marcador. Íñigo Pérez, que corrige a su aparato en los descansos igual que hacen los instructores excelentes , les proporcionó la audacia habitual.
Fue entonces en el momento en que Joan García debió emerger para que los tres puntos se quedaran en Barcelona. Logró tres paradas de mérito, pero la mucho más espectacular y decisiva fue la que efectuó al remate de Unai López en un córner. Todo seguía igual. Batalla procuró regatear a Raphinha y perdió el balón, pero el brasileiro , asfixiado por un contrincante , fue incapaz de hallar a algún compañero cuando la portería se encontraba desguarnecida. Eso ocurrió antes de que el Pacha Espino le diese mucha rosca a su remate, que rozó la escuadra. Y dejó a Íñigo tirado en el suelo, lamentándose por laocasión fallada. Joan García debió intervenir de nuevo en un remate de De Frutos, con el entrenador del Rayo sin saber dónde ver. Su aparato mereció el empate. El Barça padeció , pero continúa su camino hacia el título.

