El París Saint-Germain de Luis Enrique halló su timón y las semifinales de la Champions League asoman en su horizonte tras arrollar al Liverpool, que merced a una aceptable actuación del misión Giorgi Mamardashvili puede soñar con la remontada en Anfield tras un 2-0 este miércoles.El año pasado de los \'Reds\' fue excelso, pero los títulos se dividen con las flores y ahí el club francés ha aprendido a sacar sus mejores galas en ese momento.
Lo hizo el pasado curso inaugurando su vitrina en la máxima competición europea y ha puesto el conduzco automático para transformarse en el máximo preferido este curso, de nuevo con una exhibición ante el Liverpool.
Si el año pasado los \'Reds\' comparecían en octavos como la escuadra más refulgente por su magnífico otoño, en esta ocasión lo hizo en una mala racha de resultados y su entrenador, suponiendo que no le quedan muchas bazas por jugar, revolucionó su esquema.
Dejó en el banquillo a Salah y puso a cinco hombres en la zaga quizá suponiendo que Anfield sería un mejor campo de guerra para sus intereses. A condición de no haber hipotecado para entonces buen una parte de sus ocasiones.
No fue bastante para parar el vendaval del PSG, por lo menos en parte, pues los parisinos lograron llevarse más recompensa a poco que sus atacantes hubiesen tenido mejor puntería y el meta contrincante menos acierto.
En especial Dembélé, que marró un par de oportunidades visibles y rompió la racha de los últimos partidos, cuando parecía haber encontrado el camino que le condujo al Balón de Oro.
La salida en tromba de los visitantes no fue más que una escenificación , por el hecho de que el timón lo agarró enseguida el PSG, muy superior en el centro del campo con Kvaratskhelia y Doué alejados de las bandas, por las que transitaban los laterales.
Con más energía, más orden y más empaque, empequeñecieron a un rival que apenas les creó oportunidades y que no se llevó más castigo por una aceptable actuación del meta Mamardashvili, sustituto del lesionado Alisson Becker.
El partido halló próximamente un único rumbo, el que marcaba el campeón de Europa frente a un contrincante que procuraba la pirueta salvadora que se le resiste este curso y que es más difícil localizar forzado por las situaciones.
De esta manera es bien difícil contrarrestar el juego de un equipo que va encontrando la versión del año pasado, que vuelve a controlar los tempos y las situaciones y que dio una enorme sensación de fortaleza.
A ello sumó la fortuna, que permitió a Doué adelantar al PSG en el minuto 11 merced a un balón que salió rebotado en vaselina fuera del alcance de Mamardashvili, un mazazo moral para los visitantes.
Y mucho más motivación para un PSG que estaba cómodo, que buscaba espacios entre la maraña inglesa y que encontró en un par de oportunidades al portero georgiano, a los 32 minutos a disparo de su compatriota Kvaratskhelia y cinco después de Doué.
Tampoco aprovechó una buena ocasión Dembélé en el 42, mientras que el Liverpool solo daba noticias en jugadas a balón parado, el cobijo que ha encontrado el campeón inglés, que no semeja bastante a esta altura de la élite.
Kvaratskhelia batió a su compatriota en el 65 en una aceptable jugada individual y los parisienses se lanzaron en tromba a por el tercer gol que certificara su clasificación.
Pero una intervención del VAR para anular un penal y la buena actuación de Mamardashvili dejó con un hilo de vida a un Liverpool que deberá progresar mucho para obrar el milagro.

