El Atlético se ganó por derecho propio una plaza en las semifinales de la Champions League, tras el ejercicio de resistencia que ha hecho en la noche de este martes en el Metropolitano. A pesar de caer frente al Barcelona por 1-2, el 0-2 de la ida ha sido suficiente a fin de que los rojiblancos regresen a unas semifinales nueve años después. Nunca antes había perdido Simeone un partido de eliminatoria de la Copa de Europa en su casa, pero el día de hoy ha sido la primera oportunidad, aunque fué una derrota más que dulce, ya que les sirve para ser de los mejores 4 equipos de la máxima competición europea.
En este momento, ahora aguardan contrincante del duelo que disputarán el miércoles el Arsenal y el Sporting de Lisboa. Los 'gunners' parten con el beneficio del 0-1 logrado hace una semana en Portugal.
La última vez que el Atlético disputó unas semifinales fue en 2017, en el momento en que quedó eliminado frente otro aparato español, el Real La capital de españa, que acabaría ganando la final a la Juventus en Cardiff.
Decía Hansi Flick que "tenían calidad para ser mejores que su rival" para ofrecer la vuelta a la tortilla tras el 0-2 de la ida de hace siete días. El partido empezó con buenos vaticinios para los azulgrana, con Lamine protagonizando la primera jugada de riesgo en su primera acción, en una primera mitad donde dio un recital del fútbol sobre el césped del Metropolitano.
La joven estrella del Barcelona no debió tener la tercera, por el hecho de que a la segunda ya no excusó y acortó distancias en el marcador con un tiro muy sutil en un mano a mano frente Musso, el mejor de los rojiblancos junto a Marcos Llorente y Griezmann, (0-1, min- 4).
El fallo de Lenglet fue determinante en el primer tanto de los visitantes. El central francés erró en su salida de balón y se vio asombrado por la presión de Lamine; el rechace fue a parar a las botas de Ferran y este asistió al \'diez\' culé para realizar el primero del partido.
La pareja de centrales de los \'colchoneros\', la formada por Le Normand y Lenglet, creó muchas dudas a lo largo de la primera parte. Era la única opción que tenía Simeone disponible para el choque.
De hecho, el segundo tanto del Barcelona llegó pasados los 20 primeros minutos de juego, con otro enorme pase de Olmo entre los centrales para Ferran, que no tuvo resistencia en la pugna con el zaguero francés del Atlético. El \'tiburón\' aprovechó la carencia de intensidad de Lenglet para imponerse en la carrera, escorarse y sacarse un tiro especial en el fondo de la red de Musso, (0-2, min.23).
Se le ponía la película muy, pero que realmente bien al Barcelona. En el primer tercio del partido ahora había empatado la eliminatoria, pero el fútbol es impredecible y caótico. A la media hora de juego, Griezmann contemporizó los tiempos de una jugada que terminó con una gran asistencia de Llorente a Lookman, que no vaciló en batir de primeras a Joan García para volver a poner el billete de semis del lado de los madrileños, (1-2, min. 30).
La segunda parte comenzó con el Barcelona golpeando de nuevo, con otro gol de Ferran Torres tras un rechace en un intento previo de Gavi. Mientras que los jugadores del Barça celebraban el empate en la eliminatoria, Simeone pedía tranquilidad a los suyos, sabía que el tanto había sido anotado en un claro fuera de juego que se apuntó tras la revisión del VAR.
Ha podido haber anotado el Atleti en un saque de banda que puso Baena como si fuera un córner, pero Joan García se interpuso entre el fondo de la red y el disparo de Le Normand a bocajarro.
Simeone decidió ofrecer entrada a Sorloth, su hombre talismán en las citas frente a los blaugranas, y el noruego volvió a cumplir. El delantero se marchó en carrera tras otra gran asistencia de Llorente y fue derruido por Eric García en lo que sería la jugada polémica de la noche. El colegiado del partido, Clément Turpin, se llevó la mano al bolsillo para sacar la amarilla, pero se la volvió a guardar pues el línea apuntó fuera de juego previo.
Pero nuevamente, el VAR entró a comprobar la acción y dejó invalidada la situación antirreglamentaria del noruego, con lo que se pasó de un fuera de juego a que el árbitro fuera a comprobar la acción él mismo para determinar el tono de una tarjeta que, como ocurrió en la ida, pasó de amarilla a roja. Eric García se marchó al vestuario tirando la camiseta fruto de la frustración y el enfado.
El Barcelona tenía que afrontar los minutos finales y definitivos con un hombre menos. Flick decidió ofrecer entrada a Lewandowski y Araujo, y puso a los dos de delanteros. El charrúa tuvo en su cabeza la mejor ocasión para haber forzado la prórroga tras un pase desmesurado y teledirigido a su cabeza de Pedri, pero mandó el tiro por encima del travesaño de Musso.
El partido terminó con un pelotazo del Atlético fuera del campo y con todo el Metropolitano festejando al unísono el pase de su aparato a las semifinales de la Champions League, penúltimo escalón de 180 minutos antes de soñar con la gran final de Budapest del próximo 30 de mayo.

