Estos Lakers firmaron un ejercicio de compromiso y resiliencia que dejó claro hasta qué punto están en un momento dulce, bunkerizados en lo sensible , en un inusual trance de juego y energía física y con un encaje que hace solo algunas semanas parecía una quimera: todos saben qué tienen que hacer , todos lo hacen. Unos más que otros, porque hay números que ni siquiera necesitan ese toque de contexto: Luka Doncic anotó 60 puntos con un 18/30 en tiros, 9/17 en triples, 15/19 en tiros libres; y apiló 7 rebotes, 3 asistencias (solo dos pérdidas) y 5 robos.
Y los Lakers triunfaron , claro: 126-134 en la noche donde parecía que no había más antídoto que perder. Ahora son ocho victorias consecutivas , asimismo en eso su mejor instante de la temporada. Y once en doce partidos, desde el instante en que enlazaron tres derrotas y parecía que la vivienda se derrumbaba y la repesca del play in se les venía encima. De aquel 34-24 al actual 45-25. Firmes en el tercer puesto del Oeste y con el desempate ganado a los tres que en este momento los persiguen, Palitos de pollo , Wolves y Rockets.
“Lo que hizo es de superhéroe. Ahora mismo , ves a sus compañeros y te percatas de que están disfrutando viéndole tanto como él jugando. Mete tiros importantes , tiros difíciles , lee bien todas y cada una de las jugadas… en el momento en que entra en estos trances, sencillamente hay que dejarle hacer ”, aseguró su entrenador, JJ Redick, después de un partido magistral, extraordinario , de un Doncic que anotó 39 puntos en la segunda parte (19 en el tercer cuarto, 20 en el último) simplemente pues sus Lakers tenían-que-ganar. Pues habían hecho el esfuerzo de jugar y no iba a ser para nada. Por una cuestión de pura intención : “Decidimos jugar y eso revela el tipo de aparato que somos. Asimismo la forma en la que todos y cada uno de los compañeros celebran cada jugada en el banquillo, como todo el planeta se preocupa por los demás … eso es lo que hacen los enormes equipos, y eso me llena el corazón de felicidad”, ha dicho él después. Las horas tras arribar fueron de esta manera : LeBron, Doncic y Reaves llegaron a Miami, se juntaron y decidieron jugar, creyeron que por qué razón saltarse un partido si en este preciso momento se lo están pasando a lo grande. Y jugaron, y triunfaron. “Si veo a un tío de 41 años que no se pierde el partido, no iba a ser yo el que descansara”, ha dicho Reaves con una sonrisa de oreja a oreja.
En esta racha de ocho victorias consecutivas (nada simple : entre ellas una contra Knicks, Heat, Wolves y Palitos de pollo , 2 contra Rockets), Doncic promedia 40,9 puntos, 8,9 rebotes, 7,4 asistencias y 2,4 latrocinios con un 42% en triples lanzando mucho más de 14 por noche. Es de cómic, de ciencia-ficción. Es para, por lo menos , meterse de lleno en un enfrentamiento del MVP del que parecía apartado hace no bastante ; y, más allá , a fin de que los Lakers empiecen a meditar en hasta dónde podrán llegar en las próximas semanas y, más que nada , cómo de importante es ofrecer el más destacable equipo viable , el próximo verano, a un jugador de esta manera. A este Doncic, el que está recuperando su versión celestial. La particular , la histórica. La (palabra de Redick) de superhéroe. El esloveno ha batido, de paso, el récord de triples en una temporada con la camiseta de los Lakers (era de D’Angelo Russell: 226), suma trece partidos en este curso de 40 puntos o mucho más y estos 60 (nadie había metido tantos nunca a Miami Heat) igualaron los que anotó contra los Knicks en 2022, su segunda mejor anotación por detrás de los 73 con los que enterró (en 2024) a Atlanta Hawks.
Solo en sus últimos cinco partidos, Doncic llegó tres veces a los cuarenta puntos y en 2 ha rebasado los cincuenta. En 24 h apiló cien , 16 rebotes, 13 asistencias y 6 hurtos con un 30/55 en tiros y un 16/34 en triples. En 2 partidos fuera de casa, sin apenas reposo y contra 2 de las ocho mejores defensa de la NBA, las de Rockets y Heat.
De su mano, los Lakers emergieron tras un principio en el que daba la sensación de que , derrota de calendario a la vista , no tenían piernas: desventajas de 15 puntos y 42-29 en el primer cuarto para unos Heat que pisaron el acelerador pues la oportunidad era estupenda para ellos pese a las bajas de Andrew Wiggins y Jaime Jáquez Jr. Pero entre el segundo y el tercer cuarto el parcial fue de 46-68. La inercia de los Lakers resulta ahora imparable , con una defensa construida desde lo que parecía la nada y una rotación que ha hecho click con, también , una versión increíble de LeBron James. En un día especial : regreso a Miami, donde ganó sus 2 primeros anillos (ahora ha llovido: 2012 y 2013) y triple-doble (19 puntos, 15 rebotes, 10 asistencias) con un 8/12 en tiros en el día en el que igualó los 1.611 partidos de regular season de Robert Parish. Mañana en Orlando superará al mítico pívot, el doble cero, y se va a quedar solo también en esa cima, otra de las muchas que parecían intocables y él está reventando.
Después del 13/14 en tiros en Houston, LeBron arrancó en esta ocasión con un 7/7. Reaves jugó más de 40 minutos, comenzó con el tiro perdido pero acabó bien (18+5+4). Y esa fórmula, un big three al fin bien avenido con Smart rellenando todos los huecos que capta la visión en defensa y una buena versión de Ayton, ha alto a los Lakers a la categoría de casi aspirantes. Ese prácticamente pesa, y todavía tiene que estar ahí, pero las cosas están todo lo bien que se podía haber esperado para estas alturas de la temporada. La visión con la que en verano se construyó este equipo de entretiempo, del pasado con LeBron al futuro con Doncic, era algo muy similar a eso que se había visto en estos últimos ocho partidos.

