Luka Dončić, con 36 puntos, impulsa la remontada de los Lakers (100-92) | VIDEO - RESUMEN

Los angelinos han despertado con la llegada del mes de marzo y han comenzado a exhibir al fin virtudes en esta materia, lo que les llevó a torcer por 92-100 a unos Rockets a priori diseñados para apabullarlos a nivel de energía y también intensidad. Y en verdad de este modo ocurrió a lo largo de algunos tramos del encuentro , en el que, a pesar de que los texanos llegaban sin Alperen Sengun, parecían decididos a llevarse el triunfo.

En el segundo cuarto y el arranque del tercero, los de Redick fueron excedidos en el chato atlético y vieron como el choque se les ponía muy cuesta arriba por sus inconvenientes para cerrar el choque , defender en la pintura e inclusive generar buenas ocasiones ante una defensa muy combativa.

Pero cuando parecían contra las cuerdas, llegó la reacción. Y con ella, un nuevo gramo de promesa en que este sea un aparato capaz de llevar a cabo ruido en postemporada. Los Lakers acumulan en este preciso momento seis victorias consecutivas, una racha que no solo es ilusionante en lo numérico sino más bien asimismo en lo que se refiere a sensaciones. En ella, han doblegado a equipos de la zona alta como Knicks, Timberwolves, Nuggets o estos Rockets, algo que les había costado horrores llevar a cabo hasta ahora, y lo han hecho con tramos de buena defensa en los que demostraron ser algo más que un equipo con bastante talento anotador.

Con Luka Doncic y sus 36 puntos como único faro ofensivo, los de Redick tuvieron que responder a los Rockets con sus armas, haciéndose grandes en la pelea por el rebote , apretando sobre balón y línea de pase para forzar pérdidas, y llegando antes que absolutamente nadie a cada balón dividido. Si Houston quería bajar el partido al lodo, estaban dispuestos a arremangarse y ganarlo sin encanto. Y eso hicieron en un último cuarto que fue de todo menos una oda al baloncesto de ataque.

Porque eso tienen estos partidos, que funden las piernas en un lado y hacen que no respondan en el otro, lo que dio sitio a una procesión de tiros fallados y a tramos de absoluta sequía en ambos lados. Con los dos equipos combinándose para un 11/40 en tiros de campo, los Rockets forzaron un contexto en el que son habitualmente más eficaces y en el que suelen ganar por pura obstinación. Fallando mucho , sí, pero ganando la guerra de las posesiones. Siendo quizás más ineficientes pero lanzando mucho más.

Pero no hoy. Hoy los Lakers forzaron mucho más pérdidas y atraparon mucho más rebotes ofensivos en el último cuarto, y de mano de Doncic, Smart y Ayton terminaron encontrando formas de acabar con su tramo de casi nueve minutos sin anotar un solo tiro de campo. De esta manera , un aparato que contaba con un cómputo de 2-18 en el momento en que anotaba menos de 110 puntos y que no sabía lo que era ganar sumando menos de 105, se llevó su victoria menos anotadora de la temporada. Los Lakers aprendieron a ganar en dificultades.

El encuentro , habla tan bien de los Lakers como mal de los Rockets. Pues si la defensa visitante pareció tan efectiva y logró dejar a Houston en 35 puntos en toda la segunda parte (12 en el último cuarto) fue en parte porque los de Udoka siguen teniendo una cantidad flagrante de inconvenientes en esta materia. Problemas que se hacen mucho más evidentes toda vez que llega el clutch.

Los texanos pecaron de una rigidez y previsibilidad alarmantes , intentando de lograr que todo su juego pasara por un Kevin Durant que, defendido siempre y en todo momento por 2 players en el tramo final, cortocircuitó. Y con él, el resto de sus compañeros. El plan no funcionaba y nadie parecía presto a buscar una opción alternativa , lo que dio rincón a tramos de pertenencias increíblemente pasivas, malas lecturas, pases a la grada y, en general , un despropósito que puso de manifiesto las faltas del aparato.

Afectó en cierta forma el nivel de cansancio con el que KD llegó a estos últimos minutos, pues se vio al alero extenuado y también inútil de encontrar una solución. No solo estuvo poco agresivo y esencial , sino llegó a cometer fallos infantiles como una pérdida por tardar ocho segundos en pasar a campo ofensivo que cuesta no relacionar con la alta exigencia del choque, en el que tuvo varios choques y encontronazos con un Marcus Smart que lo fue menguando hasta dejarlo sin gasolina.

«Siento que el partido lo he perdido yo» afirmó el alero, que pese a todo no quiso buscar excusas. » Así de simple. Claro que podíamos haber metido mucho más triples, pero generalmente es culpa mía. Es decir , yo soy el ataque y el aparato contrincante va a usar sus elementos para no dejarme estar cómodo. Tengo que ser mucho más inteligente. Tengo que abrirme, jugar mucho más catch & shoot, poner bloqueos… Ser un recurso para mis compañeros y generar espacios. No tenía que haber acaparado tanto el balón».

Durant no necesitará demasiado tiempo para poner todo lo mencionado en práctica, pues Rockets y Lakers volverán a verse las caras mañana en el mismo lote. Observaremos si ahora con Sengun de vuelta y con Houston aplicando lo aprendido esta madrugada.

TiroAlPalo