Los Lakers se quedan en nueve, tras caer ante Detroit Pistons (113-110) | VIDEO - RESUMEN

Los dos equipos con resultados mucho más apretados esta temporada, 24 partidos cada uno de ellos en los que el marcador se decidió por menos de diez puntos, no faltaron a la verdad en el Little Caesars Arena. Uno más en esa estadística que comparten. Pistons y Lakers ofrecieron un buen espectáculo en la noche del lunes con el que el espectador quedó saciado.

Una de las ráfagas más imponentes de la temporada media sus fuerzas en la casa del líder de la conferencia contraria, la Este, una licencia que ha asegurado ahora su pase a las eliminatorias. Al fin, el lidiado triunfo. Velada, además , que define una carrera. Porque con la ausencia de Cade Cunningham, candidato a MVP por la parte de Detroit y representante de la misma en el All-Star, su inmediato remplazo es el que se ha cargado a los más destacados Lakers del curso. Cade sufre un inconveniente pulmonar difícil de delimitar en tiempo, por lo que la indecisión circunda a los Pistons en la fase más regular más triunfadora en las últimas dos décadas. Tener a alguien que pueda absorber parte de sus minutos y, más que nada , su aportación es dar una vida extra a los de JB. Bickerstaff. Ahí es donde ha sacado la cabeza Daniss Jenkins, un invitado que entró tarde a la fiesta pero que menudo derroche hizo en ella. Pausa. Pulcritud. Y, sin otro motivo , el partido mucho más terminado de su historia. 30 puntos, con 11/18 en tiros de campo, más 8 asistencias, 4 rebotes, los lanzamientos vitales y el peso del poder. Enorme.

Jenkins no es ni más ni menos uno de esos bienes que ha encontrado Detroit desde el momento en que pasó de Williams a Bickerstaff en el banquillo y ha conformado un aparato de picapedreros que se merecen cualquier elogio. De la nada al todo. Daniss entró a la Liga hace dos años con un contrato dual y en el pasado curso sólo apareció con el aparato primordial en siete oportunidades. La treinta a los Lakers, sólo superado en puntuación por los 32 de Luka Doncic, elevan su cuenta a la más alta desde el momento en que los Pistons le brindaron esa chance.

Detroit Pistons, tras ofrecer carpetazo al partido con un 113-110 que se aúna a la victoria que lograron en la ida del Crypto Arena, logra la 52ª de la campaña. Primero y señalado de la Conferencia Este. En el otro lado quedan unos Lakers que concluyen la superracha: eran nueve victorias consecutivas y 12 de 13 con los Nuggets como único obstáculo fallado. Ahora , manteniendo la tercera plaza del Oeste por detrás de Thunder y Spurs, a contar otra vez. La da un giro por el lado contrario del país proseguirá en Indianápolis contra los Pacers.

Bickerstaff encontró un asidero hasta que se sepa con certeza cuando volverá Cunningham, si puede hacerlo , esta temporada. Jenkins, uno de esos talentos tardíos que en la etapa universitaria pasó hasta por cuatro programas diferentes , sirvió como jefe de repuesto. Qué forma de templar el partido cuando los Lakers remontaron en la segunda mitad, siendo el ejecutor de un rival tan particular. Los 39 minutos en pista quedarán enmarcados en la memoria personal para su regocijo. Todo un partidazo.

Doncic empezó como un tiro , 17 puntos en una cuarta parte inaugural en el que la cancha charlaba esloveno. No era sólo el acierto, también la idea en diferentes parcelas. El electrónico, que favorecía a los californianos, cambió de dueño en el segundo intérvalo de tiempo. Los Pistons explotaron su potencial a tope , con Jenkins como amo, hasta romper la ética de los contrarios con un parcial de escándalo: 42-25. Luka había desaparecido. Por ningún lado aparecía LeBron James y su 0/5 en lanzamientos. Ambos reactivarían a los Lakers un tiempo después. El estadounidense anotó la primera canasta de su día en el tercer periodo , prestando asistencia junto a Reaves, Hayes y LaRavia a una reacción colectiva. 6-20 de contestación , coronado con un triple de Luka que empataba la contienda a 87, antes de que Duren y una canasta bajo aro terminaran la tercera manga. Todo apretado. El final no desentonó en lo que se refiere a tensión. Sí se notaron fallos conocidos en los cinco minutos de desenlace, pero lo entendible en el momento en que el resultado puede depender de cualquier pequeña cuestión. En ese tiempo Detroit abrió una horquilla de +7 (105-98). Doncic, Ayton y una falta de tres tiros a Kennard, el que con su triple final había matado a Orlando un par de días antes, devolvieron la estabilidad al marcador. Y ahí, en un juego con el reloj de a conocer quién se encontraba mucho más avispado, Jenkins decidió. Dos tiros libres resoplando mucho para que la muñeca no se resintiera con los nervios; más tarde , atacando a un débil defensor como Reaves por la derecha y echándose todavía más hacia ese lado para anotar a cuatro metros del aro. Virtud , Pistons. Doncic erró en un tiro de dos precipitado, por el hecho de que disfrutaba de sobra tiempo para pensar , y Daniss recibió otra falta en la que volvió a transformar doble. En la última opción, un pase errático desde la banda, el balón quedó suelto y volvió a un Doncic que lo procuró a la agobiada sin buen ángulo de tiro. Un currante de 24 años se vistió de héroe.

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