Zaragoza - Lleida (18:00)

Uno de los últimos doce. Solo un triunfo. Y aun de esta manera , hay vida. Tanta como que el Casademont Zaragoza no está en puestos de descenso. Pero no se puede fallar más. Decía Joan Plaza que llegó a tener que poner en el vestuario el calendario de partidos que le restaban al equipo aragonés para acabar la temporada.

Tal y como si en la situación que atraviesa se pudiera seleccionar qué días apretar el acelerador y cuáles tomárselos con filosofía. Sea como sea, el duelo ante el Hipos Lleida de este sábado (18.00 horas) pertenece a los que ha de estar marcado en rojo o con algún color fosforito.

Pues tras tres derrotas ante rivales de la parte alta de la tabla y ante los que el Casademont (salvo la segunda mitad frente al Barcelona) no tuvo ninguna opción, en este momento los zaragozanos comienzan ‘su’ Liga. Varios duelos directos le aguardan en los que se va a jugar parte importante de su porvenir y de sus opciones de permanencia en la ACB. El primero, ante un Lleida que ahora mismo le saca 2 victorias a los de Plaza.

Un triunfo supondría varias cosas. Aparte de un subidón anímico por percatarse de que posiblemente este aparato vuelva a ganar partidos, la victoria (esperando de lo que hagan en la día el resto de implicados en la pelea por el descenso) le daría oxígeno en la tabla y además le metería el temor en el cuerpo a los catalanes. Y, evidentemente , dejaría a los aragoneses poder afrontar con algo más de tranquilidad lo que está por venir.

El choque de este sábado tiene un aroma similar al que se disputó hace un mes frente al San Pablo Burgos en exactamente el mismo escenario. Ese día, en otro de los días colorados en el calendario, el Casademont respondió. Ahora sucede algo similar. Por supuesto que ningún resultado, suceda lo que suceda ante el Lleida, va a ser definitivo. Ni para bien ni para mal. Pero si que puede marcar el comienzo de una tendencia esperanzadora o peligrosísima.

La pelota está en el tejado del Casademont, que juega en el hogar , parte como favorito y además precisa más el triunfo que su contrincante. Lo único que falta por ver es cuál es el plan que establece Plaza para hallar la que sería una revitalizadora victoria. Porque empezó el técnico tratando mudar varias cosas y dándole las riendas del equipo a los nuevos americanos (Washington y Wright-Foreman) y en el último duelo ante el Barcelona, Plaza confío considerablemente más en la vieja guarda (Yusta, Joaquín o Dubljevic).

Poder cambiar todas las piezas y que mezclen bien seguramente es el mayor quebradero de un entrenador que ojalá haya encontrado ahora la fórmula mágica para frenar a un equipo , el Lleida, quizá algo descompensado y que baja enteros fuera de su pabellón, pero que tiene players con calidad de más para ganar partidos. Nombres como Batemon o Ejim (van a llegar al Felipe tras hacer 21 y 29 puntos, respectivamente, en la victoria ante el Tenerife) amenazan a un Casademont que se juega demasiadas cosas en estos 40 minutos.

TiroAlPalo