Eso es lo que firmó el Real Madrid con el Fútbol Club Barcelona en su visita al Palau (76-95). Los blancos sometieron a los culés sin paliativos y mostraron nuevamente su cara mucho más seria en la Liga Endesa. Aquí semejan infalibles. Fue un partido sobresaliente del grupo de Scariolo, especialmente en la publicación exterior. El Barça no supo frenar esta faceta y el Real Madrid convirtió el perímetro en el patio de su casa donde instalar su zona de juegos preferida.
El Palau enmudeció al notar al eterno enemigo mandando durante más de 20 puntos. Nadie en la localidad condal daba crédito mientras Campazzo, Hezonja y compañía montaban su especial espectáculo en cancha ajena para ofrecer otro golpe más a la Liga Endesa.
El primer cuarto no hacía presagiar ni por asomo un desenlace como el que se produjo en el Palau. La igualdad se apoderó del partido en los primeros compases. Quizás fue la timidez de ambos , como si tuviesen miedo a romper el cántaro y que todo se desbordara por una parte u otro.
El trueque de golpes no dejó un claro dominador en el primer cuarto. El Real Madrid mantuvo mínimas rentas en los minutos iniciales, y el Barça no supo lo que era enviar en el marcador hasta que no puso el 11-10.
Le duró muy poco al equipo de Pascual. Abalde convirtió entre los incontables triples que iban a firmar los blancos en el partido para devolverle el beneficio a los blancos. Más allá de todo, el Barça halló la forma de irse con una pequeña renta al término de los primeros diez minutos apoyado en la anotación de Vesely (18-15).
Eso fue lo que duró el partido, un cuarto. Tras esos diez minutos iniciales de tanteo el Real Madrid sacó su furia y arrolló al Barça sin ningún género de piedad. Por el hecho de que si puedes ganar al eterno contrincante siempre y en todo momento es un éxito, pero si además de esto puedes hundirlo, siempre y en todo momento es bastante superior.
El triple de Lyles inauguró el luminoso en el segundo cuarto y desde ese exacto momento el aparato de Scariolo se convirtió en un tren de mercancías desbocado y sin frenos. De súbito , los blancos mandaban por 18-25 gracias a su parcial de 0-diez. Aquello le hizo a Pascual tomar cartas en el tema y parar el partido, pero fue inútil.
Para entonces, aquello por el momento no tenía antídoto , y eso que quedaba un genuino planeta por delante. El festival madridista desde el perímetro no logró sino medrar con el paso de los minutos, y de esto pudo dar buena fe Llull. El de Mahón firmó el 22-37 que hundía un poco más al Barça con un triple marca de la vivienda.
Por si fuera poco , Hezonja también quería sumarse a la celebración. 2 triples consecutivos del croata pusieron el 27-45, y la matanza de este segundo cuarto se vio reflejada con el claro 33-51 en pos de los blancos al descanso.
Quedaba toda la segunda parte por delante , pero el partido ya estaba fallecido. Lejos de quitar el pie del acelerador, el Real Madrid siguió exponiendo todo su poderío y divirtiéndose en el Palau.
El Barça asistía al espectáculo impotente, sin localizar la forma de revertir la situación y frenar la sangría. Especialmente la de los triples. Con un escalofriante 12/19 cerró el choque el grupo de Scariolo, un 63% de acierto que llegó a ser incluso mayor en el transcurso del acercamiento.
El festival fue terminado. Un triple de Campazzo llegó a elevar la renta hasta los 23 puntos (41-64) todavía en el tercer cuarto, y a partir de ahí la lucha del Barça prácticamente se centró en evitar que la brecha en el final del partido se fuera por encima de ámbas decenas.
Lo logró de milagro. El 76-95 final dejó la diferencia en 19 puntos, una paliza histórica del Real Madrid que no hace sino reafirmarle como el líder indiscutible de esta Liga Endesa.

